domingo, 28 de agosto de 2011

Conferencia : Dulces Tentaciones


El que escribe este blog bajo el seudónimo
  del Conde de Moctezuma tiene el placer de  convidarlos a su próxima conferencia titulada:

Dulces Tentaciones

Delicias azucaradas en los conventos de monjas novohispanos  



sábado, 12 de marzo de 2011

Conferencia en la Pinacoteca de la Iglesia de San Felipe Nery ( La Profesa)


Parte delantera de una casulla neoclásica realizada en el S.XIX, en Francia,  
que se  resguarda en la coleccion de la catedral de Mexico

El que escribe este blog, (bajo el seudónimo de  conde de Moctezuma), tiene el honor de invitarle a la conferencia.

Una fe bordada con hilos de oro



En la cual abordare  una de las temáticas referente al arte que mas me apasionan los textiles, por lo que la temática  de la conferencia  será  referente al sacro ajuar litúrgico en el periodo virreinal.
Abordare lo concerniente a la forma  de vestir de las diferentes órdenes  y  congregaciones religiosas asentadas  en el virreinato de la Nueva España,  asiendo especial énfasis  en  las vestimentas que los consagrados usarían para celebrar  el   acto litúrgico , ósea  en  el sacro indumento que comprende,  la  casulla , el manipulo, la estola entre  otros.

Capa plubial de  la segunda  mitad del S.VXIII, que se resguarda
en la coleccion de la catedral de Mexico.


Analizaremos  la composición de  los ornamentos litúrgicos, tanto el material del cual se hicieron, como su uso e iconografía, que gremios novohispanos intervenían en su elaboración como el  de  los  bordadores  que bordarían  con profusa  maestría en hilos de oro, plata y seda plasmando diferentes técnicas y figuras convirtiendo cada  prenda del ajuar litúrgico en autenticas y singulares obras de arte  utilitario.  

Lugar: Sala Cardenal Newman de la pinacoteca de la Iglesia de san Felipe Neri (la profesa).

Fecha: Sabado 2 de abril.

Hora: 10:00 horas.

jueves, 13 de enero de 2011

La cocina en los conventos de Monjas II


Sabores del  Cielo


La entrada que antecede a esta fungió como introducción para adentrarnos y saborear a trabes de una generalidad  como es que se engendro en los conventos  de monjas lo que comemos hoy en día y poder entender como algo tan coloquial, tan  común como un taco de carnitas es una muestra atemporal y tangible de los híbridos culturales que somos los mexicanos, puesto que en ese taco si lo miramos con cierta profundidad veremos el maíz, producto de estas tierras, y la carne de cerdo, animal traído por los conquistadores. Ambos elemento comestibles originarios de distintas latitudes se fusionan para dar paso precisamente a un “taco de carnitas” espejo de la cocina mestiza.

No podemos poner en tela de juicio que fogones y hornos monjiles fueron lugares privilegiados para la gestación y nacimiento de la cocina mexicana, en torno a sus lumbres se prepararon un sinfín de bebidas, platillos y golosinas. Mujeres españolas, criollas, mestizas, indias, filipinas y negras llevaron a las cocinas conventuales recetas europeas, en particular mediterráneas y de origen árabe; indias de todas las regiones del país, mozas filipinas y esclavas llegadas del Caribe o llegadas del África  sumaron su sazón a lo que de otras mujeres aprendieron. Allí coincidieron tantas tradiciones culturales como grupos sociales hubo en la Nueva España.

Tambien es de suponerse que  nuestra gastronomia haya nacido de la conjuncion de la cultura europea de las señoras consagradas  inspirandose para crear platillos en  los recetarios o libros de cocina sirculantes en esa epoca  que gracias al novedoso invento de Gutenberg   se apoyaba en  el  afamado  Libro de los guisados y manjares del cocinero real Ruperto de Nola y de los conocimientos practicos de indias y esclavas.  

En los metates y molcajetes de los conventos se molieron los más variados ingredientes; se sazonaron, perfumaron y recibieron el color de ciertas flores, mediante el uso de la herbolaria local y de raras especias de oriente.


Mujeres Negras e  Indígenas parte esencial del maridaje culinario

En los conventos de   las  calzadas, tanto  tanto las mozas indígenas como las esclavas negras les eran indispensables para los quehaceres domésticos cotidianos, pues inclusive dependían de una religiosa que tenia por título maestra de mozas. 



Imagen de la pintura Castas
Pintura de castas en donde se be a una mujer de origen
negroide cocinando.


Como refiere Paco Ignacio Taibo I, las hijas de los primeros esclavos encontraron en la cocina un lugar significativo del que se apropiarían, y en el que las negras adquirieron cierta importancia social no solo gracias a la cocina sino a su condición  de hembras activas.


Nacion.com
Las mozas indígenas ayudaban a las cocineras. Estas se encargaban en particular de las diferentes moliendas, tanto para la comida de la comunidad religiosa como para la destinada al conjunto de empleadas a su servicio.


Para las mozas indígenas, la comida dentro del monasterio continúo los lineamientos alimenticios de su tradición: tortillas, chile y  frijoles. En los braseros, al tiempo que se cocía el alcaparrado, hervía el agua con cal en la  que se cocía el maíz.

Este sincretismo, lento pero constante, perpetuo su huella en los recetarios monacales, como se muestra en la receta de los panes de maíz cacahuazintle en la que se mezclan indisolublemente los huevos, el azúcar y la manteca con la harina de maíz.        

domingo, 9 de enero de 2011

La cocina en los conventos de Monjas I


Un excelso maridaje gastronómico


[monja3.jpg]Si bien con la conquista de México cambio toda una estructura social dominada en un principio por los indígenas, los españoles implantarían sus costumbres y tradiciones, principalmente se afanarían en transformar la cosmovisión indígena para dar paso a la asimilación de la religión  católica que postula a un solo Dios como el creador de todo, fundamentados en todo lo anterior empezaron a llegar religiosos que fundarían grandes conventos, posteriormente llegarían congregaciones femeninas que se establecerían en impresionantes construcciones claustrales algunas de las congregaciones establecidas en la Nueva España fueron las concepcionistas, las dominicas, las agustinas, las franciscanas, las capuchinas, las jerónimas, las brigidas entre otras se regían bajo ciertas normas establecidas explícitamente, en sus constituciones.




Las señoras consagradas, vieron como un acto de gran amor asía sus semejantes la cocina que llevaron virtuosas a la práctica donde se materializaría en las cocinas de los conventos guisos muy diferentes compuestos por un sinfín de sabores dando por resultado una cocina mestiza en la que se fusionarían sabores  provenientes de cuatro mundos que principiaría con dos mundos el prehispánico y el español, pero no debemos de olvidar que a través de España se nos viene por añadidura el mundo árabe y con los negros llegados desde África que también permean nuestra cultura   cuatro culturas diferentes, la española, la prehispánica, la mora y la africana que al fusionarse provocarían una  hibridación cultural que también alcanzaría a la gastronomía.




Por ejemplo, los caldos tan acostumbrados en Europa, que incluyen garbanzos, zanahorias, col y carne de res, en estas tierras fueron condimentados con chiles, epazote, elote tierno y tomate, lo que dio por resultado el muy mexicano mole de olla y el muy afamado coloradito de Oaxaca.

La creación del manjar celestial mexicano por excelencia el mole nacido entorno de los rezos y la penitencia del mundo monjil que cuenta con una extensa gama de variantes de acuerdo al lugar donde se elabore, este platillo que junto con los chiles en nogada, son una parábola barroca de el arte que entra a través del sentido del gusto extasiando todo nuestro  ser.

Al impregnarse de  productos europeos la cocina de la naciente sociedad novohispana, a los  prehispánicos como la calabaza, el frijol, el maíz etc., los instrumentos en el guiso como el metate de origen prehispánico  se siguió utilizando en las cocinas virreinales, en donde se molieron los más variados ingredientes; se sazonan y perfuman los más deliciosos platillos.

Si es a las cocinas conventuaales en donde este espacio monacal  se concibio viva, fuerte meztiza y exquisitamente elocuente lo que hoy es la  gastronomia nacional, ya que estos espacios fungieron de lavoratorios donde las venditas sores, experimentaron  la fusión de nuevos sabores.





Si bien era una obligación cocinar para todo el convento una tarea que realizarían  las monjas encargadas de la cocina, había monjas que disfrutaban de manera particular con los afanes de la cocina, tanto, que inventaban nuevos platillos y postres, combinando semillas, frutas y legumbres del nuevo y viejo mundo.

sábado, 8 de enero de 2011

La protesta de Fe de la Décima Musa

La  Protesta de Fe de Sor Juana Ines de la Cruz




                  Retarato de Sor Juana Hecho por Miranda copia fiel del que haría Miguel cabrera, en el cual
                  se le puede apreciar  vestida con el habito de monja Jeronima, siendo la parte baja muy amplia
                  al  igual que las mangas acuchilladas  con pliegues y a  la altura del pecho porta un escudo
                  que bien podía ser pintado o bordado con una imagen sagrada el cual lo yebaban las madres
                  llamadas  calzadas o urbanistas como las concepcionistas y en este caso las geronimas.
                  .

En esta entrada abordare un tema poco conocido referente a nuestra virgen poeta, hablare sobre su protesta de Fe que firmara con su sangre y escribiría en 1695 poco antes de morir, y en la cual refrenda su comunión con Cristo. A la primera edición de este documento impresa ese mismo año y destinada a las monjas novohispanas la acompaña un escrito del entonces arzobispo de México, Francisco Aguiar y  Seijas, en el que  encomia  las virtudes cristianas de Sor Juana.

Que figura tan predeterminante era esta señora Jerónima que como se puede leer en la portada a las esposas de cristo que la llevaran a cabo cada día por cada uno de estos recibirían 40 días de indulgencias que el arzobispo les a concedido.

















Esta protesta tan unica y singular la hicieron muchas religiosas novohispanas desde la muerte de Sor Juana Inés de la Cruz hasta el siglo XIX.
Fotos cortesia de mi muy ilustre y eminente amigo el Conde de Selva Nevada.