domingo, 9 de enero de 2011

La cocina en los conventos de Monjas I


Un excelso maridaje gastronómico


[monja3.jpg]Si bien con la conquista de México cambio toda una estructura social dominada en un principio por los indígenas, los españoles implantarían sus costumbres y tradiciones, principalmente se afanarían en transformar la cosmovisión indígena para dar paso a la asimilación de la religión  católica que postula a un solo Dios como el creador de todo, fundamentados en todo lo anterior empezaron a llegar religiosos que fundarían grandes conventos, posteriormente llegarían congregaciones femeninas que se establecerían en impresionantes construcciones claustrales algunas de las congregaciones establecidas en la Nueva España fueron las concepcionistas, las dominicas, las agustinas, las franciscanas, las capuchinas, las jerónimas, las brigidas entre otras se regían bajo ciertas normas establecidas explícitamente, en sus constituciones.




Las señoras consagradas, vieron como un acto de gran amor asía sus semejantes la cocina que llevaron virtuosas a la práctica donde se materializaría en las cocinas de los conventos guisos muy diferentes compuestos por un sinfín de sabores dando por resultado una cocina mestiza en la que se fusionarían sabores  provenientes de cuatro mundos que principiaría con dos mundos el prehispánico y el español, pero no debemos de olvidar que a través de España se nos viene por añadidura el mundo árabe y con los negros llegados desde África que también permean nuestra cultura   cuatro culturas diferentes, la española, la prehispánica, la mora y la africana que al fusionarse provocarían una  hibridación cultural que también alcanzaría a la gastronomía.




Por ejemplo, los caldos tan acostumbrados en Europa, que incluyen garbanzos, zanahorias, col y carne de res, en estas tierras fueron condimentados con chiles, epazote, elote tierno y tomate, lo que dio por resultado el muy mexicano mole de olla y el muy afamado coloradito de Oaxaca.

La creación del manjar celestial mexicano por excelencia el mole nacido entorno de los rezos y la penitencia del mundo monjil que cuenta con una extensa gama de variantes de acuerdo al lugar donde se elabore, este platillo que junto con los chiles en nogada, son una parábola barroca de el arte que entra a través del sentido del gusto extasiando todo nuestro  ser.

Al impregnarse de  productos europeos la cocina de la naciente sociedad novohispana, a los  prehispánicos como la calabaza, el frijol, el maíz etc., los instrumentos en el guiso como el metate de origen prehispánico  se siguió utilizando en las cocinas virreinales, en donde se molieron los más variados ingredientes; se sazonan y perfuman los más deliciosos platillos.

Si es a las cocinas conventuaales en donde este espacio monacal  se concibio viva, fuerte meztiza y exquisitamente elocuente lo que hoy es la  gastronomia nacional, ya que estos espacios fungieron de lavoratorios donde las venditas sores, experimentaron  la fusión de nuevos sabores.





Si bien era una obligación cocinar para todo el convento una tarea que realizarían  las monjas encargadas de la cocina, había monjas que disfrutaban de manera particular con los afanes de la cocina, tanto, que inventaban nuevos platillos y postres, combinando semillas, frutas y legumbres del nuevo y viejo mundo.

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